Me pregunta un lector, que juntamente con su esposa quieren hacer testamento y, literalmente,  “protegerse de las nueras”. Tienen dos hijos, y según manifiestan, se han casado con dos que “se las saben todas”. Con independencia de la anécdota, nadie puede valorar mejor que ellos ese miedo a que se les deje desatendidos el día de mañana. Es natural que los padres queramos lo mejor para el matrimonio de nuestros hijos, pero el miedo es el más subjetivo de los sentimientos.

Ese miedo se puede mitigar, haciendo los deberes con nuestro Notario, quien les informará de sus derechos en la sucesión del consorte para a su vez tomar medidas con un testamento, o en su caso, una escritura.  Aclaramos:

En primer lugar, respetando la legitima de los hijos, al cónyuge viudo se le puede dejar en testamento, hasta la totalidad de la herencia.

En segundo lugar  hay que aclarar el Código Civil Catalán, al imponer por Ley, en defecto de pacto, la separación de bienes en el matrimonio, establece una serie de normas dirigidas a proteger al cónyuge viudo, sobretodo cuando se ha dedicado a la casa y los hijos, que, dicho sea de paso, es uno de los trabajos más arduos del mundo, y que a su vez le ha impedido materialmente obtener ingresos propios. De ahí que el Código Civil establezca una serie de derechos tales como.-

  • Es el segundo en el orden de llamamientos a suceder sin testamento. De tal manera que de no haber testamento y existir hijos, ellos heredarían el usufructo universal, quien como dijimos podrá conmutarlo por una cuarta parte de la herencia y además el usufructo de la vivienda habitual. De no haber hijos sería el cónyuge viudo llamado a heredar TODO. En de justicia mencionar que este derecho a suceder ab intestato, se pierde si al fallecimiento de su cónyuge, estaba separado legalmente o de hecho, o incluso si estuviera pendiente una demanda de nulidad, separación o divorcio.
  • Tiene derecho a que le sea compensado el trabajo realizado para la casa, o para el otro cónyuge, sin retribución o con retribución insuficiente, siempre que durante el matrimonio se haya producido un enriquecimiento del otro, que a su vez generara una desequilibrio entre los dos.
  • Tiene derecho al ajuar de la vivienda familiar, que incluye muebles de uso ordinario, enseres, etc…
  • Con o sin testamento, tiene derecho a la cuarta viudal, que le permite reclamar a los herederos, una cuarta parte de la herencia siempre que el cónyuge viudo no disponga de medios suficientes para atender sus necesidades, siempre mesurable en función del nivel de vida que mantenían hasta la defunción del causante.

Como vemos, la ley protege al cónyuge viudo, pero ese miedo del que antes hablamos solo se puede mitigar, de facto, con un buen testamento notarial.