Si bien el testamento, en sentido vulgar, es el documento en virtud del cual uno designa el destino de sus bienes y derechos para cuando no este, el testamento vital o documento de voluntades anticipadas es aquel en el que uno  manifiesta anticipadamente su voluntad sobre los cuidados y el tratamiento de su salud estando vivo o, una vez fallecido, sobre el destino de su cuerpo o de sus órganos, con objeto de que ésta se cumpla en el momento que no sea capaz de expresarse personalmente.

Lo suelen hacer personas entre 45 y 65 años y es bastante común hacerlo antes de ser sometido a una operación de riesgo o cuando su profesión conlleva un riesgo constante de sufrir algún accidente grave. Por supuesto están también los que lo hacen por prudencia.

En cuanto a su contenido, el “testador” puede pedir  que se le suministren los fármacos a fin de paliarle el padecimiento físico o psíquico, aunque éstos pudieran acortar su vida, que no (o si) se le mantenga en vida por medios artificiales, como técnicas de soporte vital, fluidos intravenosos, conexión a órganos vitales externos, alimentación artificial, etc; que una vez ocurrido el fallecimiento su cuerpo sea destinado para la ciencia y la investigación, con donación de órganos.

Se deben nombrar representantes e interlocutores que le sustituyan, para que designen  el equipo médico y las actuaciones  que pueda recibir. De acuerdo con sus convicciones personales, el testador puede imponer sobre si mismo la responsabilidad de tales actos, liberando a su familia y representante, a los médicos, demás personal sanitario que le atienda y al Centro hospitalario, de toda responsabilidad civil o penal que se les pudiera reclamar por el hecho de llevar a términos las indicaciones de la declaración, excluyendo a los herederos, de cualquier forma de indemnización dimanante del cumplimiento de las disposiciones del Testamento Vital.

Puede terminar con la siguiente formula, o cualquier otra.-  “No temo tanto a la muerte como a las indignidades de la decadencia y dolor del cuerpo o su dependencia de una forma artificial,  sin la esperanza de mantener mi vida con sentido. Se que la vida es un Don y que la muerte es irremediable. A quienes me ayuden, mi eterno agradecimiento.”

Debemos informar a la familia y al personal sanitario de que hemos hecho testamento vital para que lo apliquen. No hay duda de que llegado el caso de tener que hacer uso del mismo, liberar de esta responsabilidad, es quitar una carga cuando la carga, ya de por si, es muy pesada.